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Rafael Rivero Muñoz (*) - El presidente de la Asociación Israelita de Venezuela, Elías Farache, declaró: “… Para nosotros, este asunto está cerrado…” (Laura Weffer Cifuentes, Sandra Guerrero; “SINAGOGA Detenidos algunos implicados, otros están en fuga”; El Nacional martes 10-02-09)
Lamentable, y no es posible pasarse por alto lo que puede significar a corto, mediano y largo plazo algo más que la lesión de intereses propios y exclusivos a una particular comunidad puesto que, inevitablemente, existen decisiones que afectan y afectarán a todos los venezolanos.
Precisamente lo político.
Evidente que la libertad de cada quien a decidir sobre su presente y su futuro, le es propia y ningún otro está en posición de privilegio como para criticarla; a cada quien sus responsabilidades y derivados.
Pero cuando una decisión real o potencialmente trasciende el limitado ámbito de lo privado de un colectivo y tiene por su trascendencia, determinantes que afectan directamente al resto de los colectivos en el campo de lo político, en ese momento, aún siendo privada la decisión, por su impacto en lo público, sí demanda de cualquier interesado una consideración.
No porque con ello pretenda modificar o alterar la decisión o sus efectos, caso que como ya citamos, corresponde a lo privado de quien por ella este afectado; pero sí se pretende, señalar o al menos poner en negro sobre blanco, que las precipitaciones o el sometimiento a los caprichos o apuros que pudiere tener uno u otro representante del gobierno, no pueden ser las determinantes que apuren decisiones con ese ámbito de trascendencia; al menos, han de esperarse el cumplimiento de unos mínimos pasos, antes de dar el salto a la decisión y su publicidad: Mucha calma y mayor cordura.
Evasión
De nuevo los intereses privados se imponen por sobre y en determinante detrimento de lo político. Textos constitucionales, leyes y normas que regulan tanto las funciones del Estado como en específico las relaciones de éste con sus ciudadano, letra muerta y como tal, son pública y drásticamente ignoradas y lanzadas por unos y otros –de hecho y de Derecho– al fondo de cestos de desperdicios.
Una acción definitivamente criminal, trascendente tanto por los orígenes y fines de su concepción, planificación, orquestación y ocurrencia, como por un nutrido historial interno y externo, como por sus posibles derivados en el futuro mediato. Ante ello, apresuradamente los representantes del gobierno y quienes afectados o víctimas se presentan como representantes de los intereses de una muy bien definida comunidad de ciudadanos –parte y contraparte– deciden bajar el tono y la importancia del crimen y además permitir edulcorar la gravedad de los hechos bajo el manto de un supuesto simple robo; eso sí, ejecutado por funcionarios activos de la policía.
La ley del menor esfuerzo
Tácita o abiertamente negocian, y llegan “por ahora” a acuerdos, a una entente cordiale a imagen y semejanza de las arraigadas costumbres; esas propias del tan criticado y vilipendiado mas no olvidado ni abandonado –como queda comprobado– “sistema de conciliación de élites”; ese que al detalle describiera años ha el estudioso Juan Carlos Rey.
Y, sin rendición de cuentas
Allí, en esa conducta de parte y contraparte se expresan precisamente y con meridiana claridad, las características determinantes para los moradores del territorio de esto que se llama, se conoce y se reconoce como Venezuela: Una sociedad aún en proyecto, donde pareciera que tanto sus élites dirigentes como el resto de integrantes, independiente de estrato social y de la calidad de sus nexos grupales, están sólo de paso puesto que, sólo el hoy y ahora es Venezuela; para ellos, se asume entonces, el mañana o futuro propio y el de su descendencia, lo vislumbrarán al interior de otras fronteras.
De paso sí, trashumante en este territorio, y eso, mientras el negocio y los negocios permitan el acumulado suficiente de riquezas para instalar y concretar ese futuro en otras fronteras. En función de ello, práctica común, unos, los menos capacitados, con el kino o los terminales o el 5y6, otros, de franela roja o no pero ávidos del puesto público de donde sacar muchas ventajas líquidas; los más capaces, negocios mejor elaborados, más organizados, mejor ejecutados y más rentables, especialmente, cuando parte o el total de las finanzas del negocio en juego, antes, durante o después, se vinculan de alguna forma con el erario público.
De ayer y hoy…
Piratería de parte y parte o conducta de filibusteros o de bucaneros, posiblemente, cada quien con sus responsabilidades; sólo que, es eso que en Venezuela ha significado y significa en la práctica que, con o sin revolución, con o sin bolivarianismo, con o sin democracia, con o sin dictadura pero eso si, sin leyes, muchas leyes pero que no se cumplen.
Sin visión y sin práctica sostenida de la expresión de intereses comunes y tomados como propios a todos y cada uno de los 26 y tantos millones de seres humanos sin distinción alguna, hemos nadado y seguimos nadando en esas indefiniciones que son propicias a que sean los intereses de otras latitudes, de izquierda, de derecha, de centro o de medio lado, o del otro lado, las determinantes.
Sean éstas las propias a pequeñas o grandes islas o islotes, a pequeños o grandes países o proyectos, antiguos o modernos. Pequeños o grandes, sí, no es lo importante, lo es el hecho de que son sus culturas, sus religiones y sus normas estables y de estricta vigencia y de histórico cumplimiento, las que se imponen por sobre las indefiniciones de una comunidad que aún después de su separación de la Gran Colombia en 1.830 no ha podido ponerse de acuerdo para construir el andamiaje de sus propios intereses, y de allí, este eterno comenzar sobre vocablos tan publicitarios como vacíos, tales son dictadura, democracia, revolución, liberalismo, socialismo, mercados, pero en la sostenida práctica política, jurídica y social de ayer y hoy de lo mismo.
Colonizados ayer y más colonizados hoy, puesto que han sido, son y serán esas culturas, religiones y normas estables de otras fronteras, las que se impongan a imagen y semejanza de aquellos conquistadores que cambiaban a los nativos su oro por espejitos.
Ahora, con este espejito revolucionario, se llevan el oro –negro y de cualquier color– y a cambio, dispensan honores a uno u otro líder o representante, y le imponen sólo y exclusivamente ideas, conceptos y apoyos internacionales propios a la difusión, imposición y defensa de sus intereses políticos nacionales e internacionales, éstos absolutamente ajenos y en detrimento de los propios a una Venezuela y unos venezolanos que, como hemos dicho, no saben cuáles son.
Al menos a los indios el y los espejitos españoles los acompañaron a todo lo largo de sus individuales vidas mientras la vivieron, y hasta algún dividendo lograban sacar negociando con sus pares; en cambio, estos intereses extraños que regalan a cambio de nuestro oro, no acompañará a los líderes del corto plazo, tampoco nos acompañara al resto de los venezolanos en el largo plazo, sólo y exclusivamente, como es palpable ya, nos acompañarán mientras nos hunde y nos hundirán cada vez más en la pobreza, y no única y exclusivamente la material.
El futuro
Futuro, indubitablemente, el que otro u otros, fuera de nuestras fronteras y mediando la dirigida actividad de sus clandestinos residentes sembrados, durmientes o abiertamente actores al interior del territorio, dicten, manejen e impongan como representantes y con la mediación de la ignorancia y la necesariamente adulante y supuesta revolución, líder y sus lacayos incluidos.
De allí que, sin el más mínimo rubor, con la anuencia y el apoyo irrestricto del máximo líder de la “revolución”, ese funcionario elegido por ese líder, juramentado y en ejercicio pleno de sus funciones, declare públicamente que los intereses que están por sobre o “… más allá…” de sus responsabilidades como ministro del gobierno venezolano, son otros, los propios a un: “… hijo de árabe… palestino… iraquí y… fuerza de resistencia…”
Conclusión
No nos queda más que recordar y repetir la primera línea de una estrofa de aquel viejo tango La Vuelta, de letra de Enrique Cadícamo: “… la historia vuelve a repetirse…”. Pero… irremediablemente, la siguiente línea que se impone, viene a invertir el sentido y a hacer mucho más dramática la letra del tango, puesto que: nada de lindo ni de bello tiene hoy la muñequita del futuro venezolano. (El autor es Comisario General -retirado- de la Disip y PTJ)
● El Nacional – 11.2.09
GOBIERNO Por el caso de la Sinagoga
Chávez pide a oposición retractarse de acusaciones En cadena nacional, en un alto de un consejo de ministros, el presidente Hugo Chávez repudió nuevamente los ataques a la Sinagoga de Maripérez y rechazó las acusaciones que hicieron los directivos de los diarios El Nacional, Miguel Henrique Otero, y Teodoro Petkoff, del Tal Cual, así como otros sectores opositores, contra el gobierno sobre la responsabilidad de ese hecho de violencia.
"De inmediato salen acusando al gobierno. Vaya, qué objetividad", ironizó Chávez, en cadena nacional, al tiempo que los emplazó a retractarse de tales denuncias, pues ya hay once personas presuntamente involucradas y todo apunta al móvil del robo.
El primer mandatario los responsabilizó además de promover una especie de "guerra religiosa mediática" a fin de "enlodar la tradicional postura flexible" del pueblo venezolano ante las distintas corrientes religiosas. (..)